Ella se acostumbró a andar el centro de la ciudad bajo las luces de la noche, con licor, otras drogas incluidas y en auto particular.
Esta vez se da cuenta que son las mismas calles, pero con más claridad, con algunos adoquines faltantes, con muchas personas demás; a esta hora y desde bastantes noches atrás, no se siente protagonista de la vida de su adorada ciudad, y allí parada, sujetándose fuerte, se da cuenta que desde hace rato no es protagonista de nada.
...el bus continúa su ruta...

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